3 de noviembre de 2016

El convento de Nuestra Señora de Orito. Parte 1: origen y devociones (I).

Detalle de la pintura mural de san Francisco de Asís recibiendo los estigmas de Cristo,
ubicada en el lado derecho de los pies de la iglesia.
Convento de Ntra. Sra. de Orito.

Buenas tardes lectores, 

  Cada año en el mes de mayo, la monfortina pedania de Orito se convierte en lugar de peregrinación para miles de personas que se acercan a la cueva de san Pascual Bailón en el alto de la Sierra de las Águilas, uno de los santos más venerados en gran parte de la provincia de Alicante. Dicha cueva, también llamada "Ermita de la Aparición" (ya que se cuenta que en ella el santo tuvo la visión de Jesucristo en la Eucaristía), es mantenida por la comunidad religiosa capuchina desde su llegada al entonces abandonado convento de Ntra. Sra. de Orito en 1898. El contenido del tema será dividido en dos posts, en los cuales se realizará una aproximación al origen e historia del santuario, así como a la arquitectura y restos de pintura mural que aún se conservan a los pies de la iglesia, en el claustro y en la antigua portería, cuya restauración a principios del pasado año inauguraba el 450 aniversario de la profesión de san Pascual Bailón como religioso en dicho convento.

Antecedentes del convento: la ermita de la Natividad.


  Las primeras noticias que hacen referencia a una edificación en el lugar en el que se encuentra el actual convento se sitúan entorno al siglo XVI, época en la que, según se cuenta, fue hallada la imagen de Nuestra Señora de Orito que aún se conserva. En marzo del año 1532 Monforte del Cid era sacudida por una oleada de sequía, lo que llevó a recurrir a una procesión de rogativas, tan usual en aquellos tiempos, que salió desde la parroquia de Ntra. Sra. de las Nieves hasta la denominada Fuente Santa, donde tenían costumbre bañar cruces e imágenes para pedir a Dios la ansiada lluvia. Allí, el párroco Mósen Pedro Seba, junto con otros eclesiásticos, pensaron construir una ermita dedicada a la Virgen con la finalidad de dirigir las procesiones de Monforte hasta ese mismo lugar, pero no sabían bajo qué advocación ponerla, por lo que se decidió confiarlo a la suerte realizando un sorteo entre los diversos nombres que cada uno quiso poner y se metieron en un sombrero. Uno de los papeles cayó a tierra y al abrirlo estaba escrito "Natividad de la Virgen", pero no todos estaban de acuerdo en elegirlo por lo que se volvió a meter en el sombrero y se pidió a un niño que sacase un papel, repitiéndose de nuevo el mismo nombre. Este tipo de episodios son una constante dentro de la historia de muchos santuarios de la provincia alicantiana, tal es el caso de la Virgen de las Nieves que apareció en la antigua ermita de San Pedro de Hondón de las Nieves o el caso de la localidad de Orcheta que, tras ser atacada por una fuerte peste, el pueblo decide buscar mediante sorteo un intercesor divino para que los proteja, saliendo hasta en tres ocasiones el nombre de san Nazario, el cual no se encontraba entre los papeles que se habían escrito.

  La construcción de esta ermita duró aproximadamente unos diez años y su tipología seguiría la de ermita de cajón, la cual sería repetida por toda la provincia, tipo que tendría su precedente en las ermitas aragonesas, siendo unos edificios modestos y vinculados a la tradición constructiva local. De esta construcción, y por mandato del entonces obispo de Orihuela, el Ilmo. Sr. D. José Esteve, Alonso Pardo declaró en 1603 ante el cura de Monforte Juan Agudo, el notario Miguel Pujalte y Fray Juan Pérez, guardián del convento de Orito, lo siguiente:

Juan Pardo, su padre, fue con un par de mulas que tenía en compañía de otros, a labrar en la loma, donde se había de edificar dicha ermita: que es el propio lugar a donde esta la iglesia de dicho convento de Nuestra Señora de Orito. Y que labrada la tierra muy bien, aguardaron que lloviese y se amerase para hacer las paredes de la ermita, que fue donde esta hoy el cuerpo de la iglesia de dicho convento, fuera de la Capilla del altar mayor, que se ha hecho pocos años ha.
Y se acuerda este testigo, que después que se hicieron las tapias, pasaron algunos años que no se cubrió dicha ermita, sino que sólo estaba cubierta con pinos y atochas, hasta que un mercader, que vivía en dicha Universidad de Monforte, que cocia jabones, que se llamaba Juan de la Ribera y Rico, natural de Medina del Campo, tomó a su cargo cubrir la dicha ermita de boveda, como esta cubierta y dar oficiales para que tuviesen cuenta en limpiarla y aderezarla y en dar descanso a los que fuesen a ella.


  A cargo de la ermita de la Natividad estuvieron cuatro ermitaños: Jaime Beltrán, Mosén Antón, un religioso franciscano de Murcia cuyo nombre no consta y el mercedario de Elche Jorge Martínez, quien se encontró la imagen de Ntr. Sra. de Orito "entre los corporales del altar, aparejado para decir la misa" hacia 1555. De él, el Padre Gutiérrez cuenta que "era muy pío y devoto varón de vida ejemplar. Y se conoció bien por el efecto, pues tuvo la dicha de ser el instrumento que tomó la Gran Reina del cielo para publicar el milagroso aparecimiento de su Sagrada y Angélica Imagen de Orito".


Por ángeles fabricada: la Virgen de Nuestra Señora de Orito.


La aparición de la imagen de la Virgen marcó un antes y un después en la historia de la ermita. El Padre Gutiérrez dice: 

Desde que esta divina imagen aparecio milagrosamente, perdio la ermita la invocación que tenia antes de la Natividad y en adelante se llamó Nuestra Señora del Orito o Loreto. Sobre la causa de este cambio del nombre, hay una tradición que dice que juzgaron los vecinos de Monforte que con este titulo del Orito o Loreto se haria más famosa y celebrada de los pueblos.

 
Imagen de Nuestra Señora de Orito dentro
del viril del ostensorio datado en 1759.
Por lo que respecta a la propia imagen, esta mide 42 mm, y es el escultor Rafael Orellano Íñigo quien aporta en 1996 un estudio de la misma en la que cuenta que está compuesta de dos materiales y dos estilos de talla distintos, "de la cintura a la base del cuello, incluidos los brazos hasta el codo, parece ser labrada en piedra alabastrina" con posteriores añadidos de marfíl trabajados a buril para conformar una imagen sedente, en la que se ha grabado un ribete en torno al cuello "dejando una pequeña abertura vertical insinuada" en el centro del pecho, vistiendo así a la imagen. Por su parte, desde la cintura hacia las rodillas, los pliegues de la túnica se vuelven sencillos y rectos, cercanos a otras tallas de época románica y, la cabeza con numerosos detalles, la cubre una corona mural cuya tipología se asemeja a las coronas del reino de Castilla. El cabello "lo tiene recogido en la parte posterior, y en forma de trenzado plano como requiere la estética de una testa coronada al uso de su época". 
Lo que más llama la atención es el objeto que porta entre las manos, que por su forma Orellano Íñigo advierte su parecido con un corazón y con un pan consagrado. Sin embargo, la carencia documental y la dudosa forma del objeto no pueden corroborar la hipótesis del escultor.

  En el próximo post se seguirá hablando de la historia y devociones a las que se le da culto en el convento de Nuestra Señora de Orito, que concluirán con la primera parte de esta entrega y darán paso a la segunda parte, dedicada al estudio de la arquitectura y pinturas murales de dicho convento.
  






BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

-http://www.laverdad.es/alicante/culturas/201502/02/murales-orito-vuelven-relucir-20150202002957-v.html [consultada el 4/10/2016 10:03 AM]
-ALMAGRO SOTO, A. (2011): "De la ermita a la parroquia: devociones religiosas". Revista murciana de Antropología, nº 18. Murcia: Universidad de Murcia, pp. 105-115.
-CANDELAS ORGILÉS, R. (2004): Las ermitas de la provincia de Alicante. Alicante: Diputación Provincial.
-FERNÁNDEZ GARCÍA, F. J. (1996): Nuestra Señora de Orito: cuatro siglos de Historia y Devoción (1555-1995). Monforte del Cid: Imprenta Nácher, S. L.
-FERRI CHULIO, A. S. (2000): María en los pueblos de España. Guía para visitar los santuarios marianos de Valencia y Murcia, vol. XIII. Madrid: Ediciones Encuentro.